sábado, 26 de julio de 2014

Necrópolis


En esta ciudad de anónimos son muchos los necrófilos que se adoran
mutuamente. Muertos en vida practican un amor histérico, sentados
frente a máquinas dadoras de un falaz oxigeno. Títeres de
revistas del corazón y mensajes de texto, se juran fidelidad con la
lengua de otro zombie atravesada en la tráquea. Se miran sin ver, suponiendo
sin hablar. Especulan desde sus recintos conjeturando que
a su alrededor el putrefacto amado gira como un satélite con la cara
llena de cráteres por un acné adolecido. Murmuran romances dramáticos
sin la vitalidad simple del sentimiento genuino. Se creen
protagonistas de un gran film hollywoodense, meloso y patético.
Imitan sin sentir lo que se finge en las pantallas, en las veredas, en
las poesías más dulces y asonantes. Practican una necrolatría supraterrena
y juran en nombre de corazones atravesados por flechas
para después compadecerse, solitarios, arrastrando cadenas como
almas en pena por todos los rincones de una escenografía de ultratumba,
de cartón pintado y cartapesta.




miércoles, 23 de julio de 2014

Tijeras


Corté mis uñas por pulcritud, mi pelo por prolijidad, mi tiempo por productividad. Mis deseos, por pudor. Mis impulsos, por cobarde; por ser correcta, acorde, cuerda. Por ser eso que todos esperan.
Respirar a destiempo no es bueno. No es aceptable. No es normal.
Acorté mis anhelos por ajustarlos a la medida de mis medios. Deseché mis ansias para mantener  mi pulso estable, pausado. Equilibrado.
Dejé de amar para poder seguir. Sola.
Me olvidé de respirar en pos de la perfección, del molde que elegí. Ese al que me adecué, por el cual corté mis pies para que ya no caminaran a su antojo. Corté mis manos para que, reducidas a muñones, dejaran de crear. Corté mi voz para que, muda, fuera sumisa, no pudiera gritar más. Cosí mis labios, me envolví en la telaraña que con tanto esfuerzo tejí a mí alrededor y dormité.

Sí, así. Así fue como transformé mi libertad en un ataúd. 




Duermevela


Te guardé sin querer en el reverso de mis parpados.
Me basta fingir fatiga y cerrarlos al Mundo para contemplarte, encontrarte. Percibirte como un recuerdo mudo y dinámico. Equilibrista que juega sobre mi cornisa entre el sueño y la fantasía. Una figura difusa de la piel que rocé y sentí alguna vez.




viernes, 11 de julio de 2014

BLISTER!


Después de varias idas y vueltas, y gracias a Llantodemudo Ediciones, por fin puedo decir que la fecha ha llegado: el próximo jueves va a ser la presentación de mi primer libro!! 

Así que espero verlos ahí! A los que disfrutan de lecturas y todas esas yerbas, para compartir un poco de lo propio. Y a los que no...para pasar el rato, vino de por medio.


Jueves 17 de Julio- 19hs
Museo Genaro Perez. Av General Paz 33,  5000 Ciudad de Córdoba. 







Hospitalaria burocracia


Una vez sellado y firmado el último papelito el camino por fin quedó libre para su traslado y las puertas de la ambulancia se abrieron de par en par para acunarlo.
Lástima. Él llevaba ya varios días muerto.


lunes, 7 de julio de 2014

Humahuaca


Mientras espiaba la calle vestida de apagón, sentada en el escalón de donde pedí unas empanadas, los tres hermanitos se me acercaron parar charlar a media vos, bajito, en un monólogo lleno de ojos abiertos grandes a más no poder y gesticulaciones de manos sucias, blancas de talco.
Los dos más chicos se interrumpen y ríen. Entiendo apenas lo que me quieren contar. La carita redonda, de tez trigueña. Nacidos en el corazón del norte no cuentan con más de cuatro años entre estas callecitas, cuidados por el Indio que se alza guardián sobre el pueblo. La más grande vigila. Sonríe y habla solo con la mirada. Su perfil se recorta en la luz que se escapa desde adentro del puesto, junto con el olor a cebolla y frituras. Hay un eco apagado del relator de un partido en blanco y negro. Un perro pasó de largo, adentrándose en la nada. Sus uñas iban apuradas raspando el empedrado. Un foco de luz apenas lo delató una cuadra más allá antes de que doblara la esquina.
Sin que me diera cuenta el menor se sentó a mi lado, bien cerquita. En un susurro me contó su nombre y, antes de irme, con los ojos vueltos a la negrura, me pidió que tuviera cuidado. Que los diablos andaban sueltos. 








domingo, 6 de julio de 2014

Cuchillas desafiladas


Licue mi corazón en medio litro de agua con miel y un poco de ralladura de limón. Dos minutos después lo volví a beber sin pausas, sin respirar.  

Dudo que licuado se atreva a amar una vez más.