miércoles, 17 de agosto de 2016

Sirenum Scopuli


La melodía lo invade erizando su piel, haciéndolo temblar de placer. Lo seduce con su cadencia y confunde sus pensamientos, sus sentidos, como si todo de repente hubiera perdido importancia. Olvida penurias, angustias, miedos. Y sonríe, extasiado.
Mientras,  sin dejar de cantar un instante, las sirenas lo devoran.  

 

Ilustración: Laura Sanchez (Facebook: Heliotropo Encuadernaciones)