martes, 3 de noviembre de 2015

Fronteriza


            Aun no logro discernir entre el valor del silencio y ser silenciado. Esa fina frontera, esa tenue línea que diferencia y define a aquellos que saben guardar su voz ante necios y los que saben cuando gritar a tiempo al sentir que la depredación del Mundo les pisa los talones, les respira en la nuca.

            No puedo terminar de entender, equilibrar de una vez y saber cuándo es sabio callar o cuando es necesario alzar la voz y gritar hasta quedar sin aire.






domingo, 6 de septiembre de 2015

Desencuentro


Comenzó a llover. Primero torrencialmente, luego con tal violencia que parecía que el cielo al fin desataba su furia perforando la tierra a cada gota. Las calles fueron canales de agua ennegrecida, arrastrando a su paso todo lo que pudiera. Bajo el castigo de la media sombra de nubes, en medio de la desolada plaza, ensopada de pies a cabeza, seguía aguardando. No sabía que esperaba pero le habían susurrado alguna vez que cuando todo revive cualquier milagro es posible. Sin embargo el vacío que tenía no era rellenado con un diluvio o la brisa que le sucedió, trayendo los aromas de un ambiente enjuagado del polvo de una estación fría que acababa de partir. Cuando el sol empezó a picarle la piel con intención de hacerle cosquillas, evaporando las lágrimas silenciosas que en su fracasada espera brotaron sin razón, decidió dejar el lugar. Ya no tenía paciencia como para seguir aguardando nada en concreto. Corrió su cortina de pelo sobre los ojos, respiró hondo y se alejó. El árbol que había tratado de protegerla de la lluvia la observó alejarse con tristeza, sin poder contarle que sus hojas más altas lo divisaban a lo lejos; que esperara unos segundos…

Doblando en la otra esquina de la plaza el muchacho caminó esquivando las líneas de las baldosa. Sus pies lo habían obligado a salir apenas cayo la última gota y eran ellos los que lo arrastraban a un destino incierto con la esperanza de encontrarse con algo más que una plaza vacía. Entre desvarío y soportando la densa humedad se refugió bajo el árbol, decidido a esperar. Aunque no sabe muy bien qué. 




jueves, 19 de marzo de 2015

Marzo

Marzo amenaza con ser un mes de suicidios, con sus cielos grises y la garua cruel, constante. Con su humedad pegajosa y sus tardes lúgubres. Marzo augura ser un mes negro y triste, plagado de nostalgias falsas y barro adherido a la piel. Presagia mal humor infundado, resabios de culpas pasadas. 
Con suerte la brisa barrerá hasta las últimas lágrimas y la lluvia constante lavará una y otra vez las llagas hasta que cicatricen, transparentes. Invisibles.
                              Cuando pase, marzo sólo será un mal recuerdo. 




domingo, 22 de febrero de 2015

Verano


            Tres pares de pies juegan a hacer  equilibrio sobre la línea blanca que demarca el fin del pavimento. La ruta está desierta. El calor de la siesta es sofocante. A paso tranquilo, sólo miran hacia atrás cuando escuchan a lo lejos el rumor del viento pegando en las ventanillas, silbando asonante junto al ruido de un motor. Levantan la mano, hacen dedo. El auto pasa y siguen jugando.

            El monte se recorta sobre las sierras verdes, aterciopeladas. Por encima, más allá, un cúmulo de nubes demasiado blancas.  Los bichos vencen al silencio y cantan. Mientras, sobre el pavimento, tres sombras avanzan lento y sus pies se desdibujan en la gramilla gris que apenas se mese por la brisa. 





viernes, 13 de febrero de 2015

Sociabilizado


Llegó corriendo y  se encerró en el baño. El laburo esa mañana le había resultado demasiado tedioso. Necesitaba liberarse de su Yo de afuera. La casa estaba sola, tranquila, segura.
Se inclinó sobre el inodoro y metió dos o tres dedos en su boca, forzándolos a llegar más allá, como si intentara tragarlos. Poco a poco sintió como dentro de su cuerpo algo se despegaba, separándose de la piel que lo recubría.
Primero asomó un brazo, luego el otro y apoyado sobre la mandíbula inferior,  como si fuera a salir desde el borde de una pileta, sacó por esas fauces la cabeza, el tronco…y a medida que los pies se desinflaban, las piernas, el cuerpo entero, dejó en su traje los prejuicios y posturas impuestas. Al extraer el segundo pie de su anterior boca respiró hondo, sonrió y colgó su otro Yo de una percha para que no se arrugara. Para así poder usarlo cuando volviera a salir a la calle.





martes, 27 de enero de 2015

Desvanecida

Que el viento traiga de vuelta la chica triste que te hacía reír. Esa que pasaba los días trepada a los árboles inventando historias, soñado vaya a saber que tonterías.
Aquella qué planeaba una y mil vidas.

Esa que ya no existe.





Marketing


Es fácil comprobar que el mundo es en sí mismo una gran mentira (dirían los pesimistas): basta con visitar los stands de alguna feria o hurgar los estantes de una librería. ¿En qué realidad paralela seudocósmica es creíble que un volumen de novecientas paginas, con hojas prensadas, asfixiadas en su transparencia, donde los renglones del frente se entrelazan a trasluz con los del reverso, provocando una sopa de letras que deriva en una infinidad de caminos paralelos de oraciones truncas y subordinadas al infinitum,  se auto catalogue como edición de bolsillo? ¿En qué bolsillo común y corriente cabría cómodamente un ladrillo literario de semejante envergadura?








viernes, 16 de enero de 2015

Infortunada suerte


Iba con el reproche retumbándole en su cabeza. Esa voz chillona marcaba sus acostumbrados pasos. Cruzó todo Montecarlo hasta llegar a la lujosa entrada del famoso casino, con el reproche siguiendolo como una estela de perfume barato, insoportable.
Lanzó los dados. Inundado de asombro de repente se vio agasajado por sirenas, estruendos y guirnaldas, felicitando al nuevo millonario. Pero en una fracción de segundos dejó de lado la alegría. No quiso cobrar nada.
Cuando llegó a su casa ella seguía sentada en la puerta, pero esta vez no dijo nada. En silencio entró a la casa y se encerró en el cuarto. Un quiebre tan abrupto en la monotonía de perder siempre y las rutinarias peleas matrimoniales por su juego compulsivo, su vicio sustancioso, vital, lo llevó a la cuerda y el suicidio. Ganar había sido demasiado para él y no pensaba compartir con semejante bruja tanta suerte junta.