viernes, 6 de junio de 2014

Lotófagos


Me olvidé de todo.
Hasta de lo que quería guardar para evocarlo cuando el tiempo fuera más claro.
Más firme, lejano. Exógeno. Distante.
Olvidé todo para perder el olor a destiempo.
Para alejarme de las ristras de ajo, los crucifijos y cruces de sal. Las escaleras de pintor de brocha gorda. Los gatos negros y grillos. Todo lo borré para ya no saber que mis barajas marcadas volvieron a salir, burlonas y sin piedad, sobre el paño de la adivinación.
                                                                   No quiero saber nada más.
                                                     No quiero saber que volveré…
                                        como siempre…
                       a tropezar con vos.
Te olvidé por sentir que aunque cambies de rostros, de vidas, de escenarios y modus operandi sos siempre el mismo disfrazado de novedad. El que me desgarra, desarma, deshoja y desampara en una realidad de espejos trizados, empañados por el paso del tiempo.

Olvidando cuando retornes todo parecerá nuevo.
Incluso el dolor.






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