martes, 27 de mayo de 2014

Abandono de hogar


El silencio reina en los espacios designados, ambientes que estaban allí como escenario de sus días, como celdas sin barrotes. Espacios donde los minutos se espesaban y la vida corría rápido. Sobre la mesa los restos de un par de migas y una fotografía rasgada, convertida en el rompecabezas de algún recuerdo. El vientre de los placares hambrientos. Los cajones huérfanos. La luz blanca que late, se vuelve intermitente con el girar constante del ventilador que se marea traspasando el aire caliente de un extremo a otro.
El timbre suena dos veces. Nadie corre a atenderlo.
La lista de las compras pende de un imán, olvidada en la puerta de la heladera, junto a los impuestos sin pagar. La ropa ha quedado sucia en la cesta para lavar. La cena sin preparar.








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